Si algún día nos interesase analizar los consejos que nos dan, veríamos cómo las distintas generaciones llegan a un mensaje común pese a que los matices son bien diferentes. Tan solo nos hace falta escuchar a los mayores de nuestra sociedad -si somos capaces de invertir un poco de tiempo en ellos- para percibir (generalmente) un ansia por retener y por controlar exquisitamente en qué gastan su dinero. Las arrugas son el espejo retrovisor de otra época, estando en nuestro alcance, vamos a inquietarnos por su filosofía económica. ¿Por qué inculcaron a sus hijos el "deber de estudiar para poder colocarse bien"? ¿Por qué esa importancia a la alimentación? ¿Por qué lo percibimos como algo exagerado? Tienen una sencilla respuesta: "el dinero del tonto se escurre pronto".
La predeterminación ideológica y política que sufren los hijos son frutos de lo vivido por los padres en la Guerra Civil, transmitiéndose muy ligeramente a los desinteresados nietos. Sea aquí la trivialidad de "Las dos Españas", de la transmisión de ideas, de los intentos por romper con ellas y del retorno actual del caciquismo al país. Probablemente, haya sido este sentimiento de nuestros mayores por conseguir dinero -para asegurar un techo y alimentos- o el afán de retener bienes y consolidar un futuro a los hijos, lo que haya logrado que el mensaje neoliberal se haya inculcado con tanta fuerza en la sociedad. Ha aprovechado dicho sentimiento para introducir semillas de preocupación, de competición, de desinterés y de insensibilización. ¿Qué les preocupa a sus hijos? La continuación del "estudiar por un futuro puesto" que asegure una vivienda digna, o la sana ambición de aspirar a un alto puesto y así sentirse satisfechos por ver que sus primogénitos han llegado más "lejos" que ellos.
Nosotros, los hijos de los noventa y generaciones limítrofes nos vemos obcecados consciente e inconscientemente a buscar el dinero. En su mayoría no como medio para sobrevivir, como puente hacia situaciones felices o por necesidad real, sino por materiales que facilitan nuestra comodidad y nos dan una felicidad instantánea. Nosotros, sucesores de la experiencia de la Guerra Civil y de la Transición, nos hallamos en una burbuja donde los consejos de estas épocas lo vemos como algo atrasado, que no se adecua a los tiempos. ¿Dónde queda el interés por aprender de otros períodos? ¿Cuanta autocrítica sincera nos hace falta?
Aprender a escuchar, a reflexionar sobre la Crisis que nos han hecho creer, a considerar y ponderar aquello que se nos dice.
Entiéndase como se quiera. @JuanKoJuan
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jueves, 13 de febrero de 2014
Escuche mi consejo
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lunes, 2 de septiembre de 2013
Entrevista con Elvira Lindo
¿Cómo se lleva el ser periodista en los tiempos que corren?
R- No estoy trabajando como periodista realmente, escribo como columnista. Creo que en estos momentos es más interesante la información que la opinión. O que muchas de las cosas que decimos ya están dichas. Hay que poner datos sobre el papel y eso han de hacerlo personas dedicadas en cuerpo y alma al oficio, lo cual es difícil porque el periodismo se ha convertido en un oficio muy precario.
Las redes sociales han revolucionado los medios de comunicación. La información fluye a una velocidad vertiginosa… ¿Cómo afronta usted estos cambios? ¿Caducan las noticias más rápido que antes?
R- Es interesante en cuanto a inmediatez pero está provocando una opinión reactiva y poco reflexiva que no me interesa mucho. Todo el mundo cree que su opinión es sagrada y a veces se echa de menos un escalafón que valore unas opiniones más que otras.
¿Suponen las redes sociales un reto para el periodista?
R- El periodismo está sometido a mil retos, a mil crisis. Sobrevivirá si sobreviven los sistemas democráticos, porque el periodismo es el oxígeno del sistema, pero de momento vivimos en plena crisis y estamos aturdidos por lo que se nos ha venido encima. ¿Quién imaginaba esto hace veinte años? Hay que saber amoldarse a los nuevos medios y se hará, pero tardaremos mucho en hacer compatibles gran periodismo, es decir, periodismo rentable y remunerado, y mundo digital.
Continuamente se critica la labor periodística por su pérdida de objetividad e imparcialidad. Da la sensación de que la profesión está más cuestionada que nunca. ¿Es esto cierto?
R-Ya digo, estamos en crisis. Se nos cuestiona y me parece perfecto. La calidad ha caído muchísimo.
¿Guarda alguna relación la pérdida de credibilidad en la clase política con los medios de comunicación?
Supongo que sí, los periodistas han estado demasiado cerca de la clase política. No les podían juzgar con objetividad. Formaban parte del mismo grupo social.

¿Qué efecto cree que tiene el discurso político sobre la opinión pública?
R-No creo que ahora haya discurso político. Hay otras cosas: se habla de corrupción, economía, se echan balones fuera, se trata de extender la culpa para que se diluya, pero no hay discurso político. El discurso político de la derecha es el de favorecer a los más favorecidos, y el de la izquierda está en crisis. No porque falten motivos sino porque todavía no se ha sabido crear un lenguaje de izquierdas adecuado a los tiempos y desvincularlo de la ortodoxia del pasado.
Usted dijo en una entrevista para La Ventana en el pasado mes de abril que: “los rasgos de humanidad del discurso de Gallardón en el tema del aborto son muy hipócritas”. ¿Considera que Gallardón utilizó esas palabras a conciencia?
R- ¿Qué palabras? Si te refieres a si él se cree el discurso reaccionario con el que defendió una regresión en la ley del aborto te diré que es un personaje de mil caras. Tenía un talante tolerante cuando en su papel de alcalde de Madrid trataba con gente de la cultura y otro más derechoso para satisfacer a ese sector de su partido que desconfiaba de él. De cualquier manera, creo que hay un político hay que juzgarle por lo que hace. No tengo interés en analizarle psicológicamente: su actitud reaccionaria ha quedado clara.
¿Hasta qué punto los políticos han de hacer uso de tecnicismos para hablar en público?
R- Los utilizan abusivamente, y en general lo hacen porque se trata de muletillas que ocultan su falta de habilidad en la oratoria.
¿Cree que el político usa un lenguaje específico para jugar al despiste? Puede que la “indemnización en diferido” de Cospedal sea un ejemplo de ello…
R- Para justificar los errores, para desviar esos errores a otros, para no decir la verdad.
Gracias Elvira Hijos de los Noventa
Queda prohibido reproducir, copiar o hacer uso de esta entrevista sin previo permiso.
jueves, 30 de mayo de 2013
Del ojo a la lengua
El lenguaje político
- Hay que ser positivos señores, podemos salir de la crisis, ¡de peores hemos salido hombre!
- Nada hijo hay que apechugar. A aguantar y 'tirar pa'lante'.
- ¡Vivimos en un país de chorizos! Esto en Alemania no pasa.
Podría llegar a escribir decenas de expresiones que como estas, circulan en las paellas de los domingos, las reuniones compuestas de cafeína, las discusiones con el suegro o en los círculos perfumados con nicotina que se aglutinan en las puertas de los bares. A falta de conocimiento que la sociedad española tiene de las acciones políticas, nos excusamos en un simple: "Yo ya no quiero saber nada de política, mientras que no me falte trabajo...". Parece ser que estamos acostumbrados a oír siempre las mismas cosas, que si uno fue el que provocó todo esto, que si hemos vivido por encima de nuestras posibilidades... Pero, ¿Se han preguntado alguna vez por qué todo el mundo dice lo mismo?
<<La gente ha llegado a creer que de esta crisis todos hemos sido igual de responsables>>
Resulta motivo de mofa el recordar cuando María Dolores de Cospedal dijo en 2010: "Que los trabajadores estén tranquilos, que aquí está el PP para defenderles". Muy bueno de verdad, la Cospe se merece un premio. Quizás la solución pase por hacer como en Portugal, riéndonos en las comparecencias de los cuentos que nos están contando. Les ruego que un día les escuchen profundamente y analicen lo que están escuchando. Puesto que según grandes empresarios, políticos y ¡oh!, la Gran Alemania, la crisis es una gran oportunidad para el parado. No solo eso, sino que motiva al parado a ser creativo, a tener ideas y buscarse las castañas. Si usted es tan necio y torpe de no pensar así, nunca llegará a salir de la situación en la que vive... ¡Usted es una persona muy negativa! Por favor, no caigan en ese juego de interiorizar esos consejos que no sirven más que para doblar las rodillas y ser sumiso ante las decisiones que afectan a todos.
Juan Ko - @JuanKoJuan
"La indemnización en diferido"
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