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lunes, 2 de septiembre de 2013

Entrevista con Elvira Lindo


Enérgica, concisa, sin preámbulos. Elvira Lindo opina sobre el uso del lenguaje de la clase política y la situación actual del periodismo con respecto al auge de las redes sociales.




¿Cómo se lleva el ser periodista en los tiempos que corren?

R- No estoy trabajando como periodista realmente, escribo como columnista. Creo que en estos momentos es más interesante la información que la opinión. O que muchas de las cosas que decimos ya están dichas. Hay que poner datos sobre el papel y eso han de hacerlo personas dedicadas en cuerpo y alma al oficio, lo cual es difícil porque el periodismo se ha convertido en un oficio muy precario.


Las redes sociales han revolucionado los medios de comunicación. La información fluye a una velocidad vertiginosa… ¿Cómo afronta usted estos cambios? ¿Caducan las noticias más rápido que antes? 

R- Es interesante en cuanto a inmediatez pero está provocando una opinión reactiva y poco reflexiva que no me interesa mucho. Todo el mundo cree que su opinión es sagrada y a veces se echa de menos un escalafón que valore unas opiniones más que otras.


¿Suponen las redes sociales un reto para el periodista?

R- El periodismo está sometido a mil retos, a mil crisis. Sobrevivirá si sobreviven los sistemas democráticos, porque el periodismo es el oxígeno del sistema, pero de momento vivimos en plena crisis y estamos aturdidos por lo que se nos ha venido encima. ¿Quién imaginaba esto hace veinte años? Hay que saber amoldarse a los nuevos medios y se hará, pero tardaremos mucho en hacer compatibles gran periodismo, es decir, periodismo rentable y remunerado, y mundo digital.


Continuamente se critica la labor periodística por su pérdida de objetividad e imparcialidad. Da la sensación de que la profesión está más cuestionada que nunca. ¿Es esto cierto?

R-Ya digo, estamos en crisis. Se nos cuestiona y me parece perfecto. La calidad ha caído muchísimo.


¿Guarda alguna relación la pérdida de credibilidad en la clase política con los medios de comunicación?
Supongo que sí, los periodistas han estado demasiado cerca de la clase política. No les podían juzgar con objetividad. Formaban parte del mismo grupo social.

                                               

¿Qué efecto cree que tiene el discurso político sobre la opinión pública?

R-No creo que ahora haya discurso político. Hay otras cosas: se habla de corrupción, economía, se echan balones fuera, se trata de extender la culpa para que se diluya, pero no hay discurso político. El discurso político de la derecha es el de favorecer a los más favorecidos, y el de la izquierda está en crisis. No porque falten motivos sino porque todavía no se ha sabido crear un lenguaje de izquierdas adecuado a los tiempos y desvincularlo de la ortodoxia del pasado.


Usted dijo en una entrevista para La Ventana en el pasado mes de abril que: “los rasgos de humanidad del discurso de Gallardón en el tema del aborto son muy hipócritas”. ¿Considera que Gallardón utilizó esas palabras a conciencia? 

R- ¿Qué palabras? Si te refieres a si él se cree el discurso reaccionario con el que defendió una regresión en la ley del aborto te diré que es un personaje de mil caras. Tenía un talante tolerante cuando en su papel de alcalde de Madrid trataba con gente de la cultura y otro más derechoso para satisfacer a ese sector de su partido que desconfiaba de él. De cualquier manera, creo que hay un político hay que juzgarle por lo que hace. No tengo interés en analizarle psicológicamente: su actitud reaccionaria ha quedado clara.


¿Hasta qué punto los políticos han de hacer uso de tecnicismos para hablar en público? 

R- Los utilizan abusivamente, y en general lo hacen porque se trata de muletillas que ocultan su falta de habilidad en la oratoria.


¿Cree que el político usa un lenguaje específico para jugar al despiste? Puede que la “indemnización en diferido” de Cospedal sea un ejemplo de ello…

R- Para justificar los errores, para desviar esos errores a otros, para no decir la verdad.




Gracias Elvira                                                                                           Hijos de los Noventa



Queda prohibido reproducir, copiar o hacer uso de esta entrevista sin previo permiso.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Entrevista con Mercedes Milá

MERCEDES MILÁ

Nos atiende una de las personas con mayor repercusión televisiva. Mercedes, nos muestra su cara más periodística haciendo un repaso a la situación actual de la profesión y la importancia que están cobrando las redes sociales.


Mercedes, para usted ¿qué es el periodismo?

R- Mi oficio, mi profesión, el trabajo con el que me gano la vida desde hace 40 años. El periodismo es hacer preguntas, investigar, hacer de intermediario entre la gente y los poderosos; explicar las cosas que ocurren de forma sencilla y comprensible.


Existe la creencia generalizada de que se ha perdido la objetividad y la honestidad en su profesión. ¿Qué opina usted de ello?

R- Hace mucho tiempo, casi desde que empecé, que escucho decir cosas como esa. No me gusta generalizar. El periodismo, los periodistas honestos, siguen luchando por acercarse a la objetividad sabiendo que nunca lo lograrán del todo. Solo los lectores, los telespectadores o radioyentes, deciden qué se creen y que no.
En nuestro mundo vivimos un momento glorioso de protagonismo de la gente a través de las redes sociales y, para mí, eso hace que estemos más lejos que nunca de la mentira porque cualquiera, con un móvil, puede contar lo que conoce o ha vivido dejando con el culo al aire al periodista o medio de comunicación más poderoso. Es decir: para mí vivimos una época preciosa de libertad de expresión y de periodismo.


<<En nuestro mundo vivimos un momento glorioso de protagonismo de la gente a través de las redes sociales >>


-Según el código internacional de ética periodística (promulgado por la UNESCO), “La tarea primordial del periodista es proporcionar una información verídica y auténtica con la adhesión honesta a la realidad objetiva, situando conscientemente los hechos en su contexto adecuado.”
¿Cree que esto se cumple?

R- Si te dijera que sí, en general, sería una estupidez. Si digo que no, ocurriría lo mismo. Prefiero matizar y analizar los casos de forma individualizada.


-Suponiendo que usted trabaje en lugares donde la regulación periodística esté muy condicionada, como es el caso de países como Cuba o Corea del Norte, ¿Cómo cree que afrontaría la limitación estatal?

R- Tengo experiencia: he vivido mi profesión en el franquismo. Había que agudizar el ingenio y acordar con los receptores de nuestro periodismo unas claves para que nos entendiéramos sin acabar en la cárcel. Trabajar en una dictadura es difícil y quizá por eso, valoro tanto la libertad y me quejo menos que la gente que no habéis conocido ese mundo.


-¿Recuerda usted alguna situación en la que se haya visto limitada por la ley?

R- Yo perdí mi trabajo en el año 1973. Fui expulsada de TVE por un absurdo tema político. Me vi obligada a excusarme de algo que ahora nos parecería ridículo, para poder recuperarlo.




-En la actualidad, el uso de Internet ha provocado que exista información poco fiable. Puesto que mediante el uso blogs, foros y twitter se puede ser “creador de información” ¿Qué piensa acerca de esta situación?

R- Soy muy optimista en ese asunto. Es evidente que el anonimato de Internet crea situaciones injustas pero también facilita la intervención de gente anónima que ofrece información muy valiosa. Vivimos momentos de comienzos pero la situación se irá asentando y, una vez más, el público escogerá a quién creer.   



-Existen mentiras promulgadas por fuentes de información que tienen como fin el provocar un impacto en la opinión pública. ¿Considera que debería existir una regulación en Internet más estricta, de forma que la desinformación fuese penalizada?

R- Creo que eso sería poner puertas al campo. Tengo la impresión de que las leyes existentes, con los cambios y matices que se van necesitando, serían suficientes.


<<Fui expulsada de TVE por un absurdo tema político. Me vi obligada a excusarme de algo que ahora nos parecería ridículo>>

-A la hora de elaborar un programa como “Diario de”, ¿En qué medida se debe de ser prudente con los contenidos? 

R- El director de “Diario de...”, Alberto Muñiz y su subdirector, Nino Fontán, son dos periodistas extraordinarios que miran con lupa el contenido de nuestros reportajes. El rigor, el contraste en la información, es la base de nuestro trabajo y eso hace que la prudencia, que no el temor, esté siempre presente.



-¿Es usted consciente de su responsabilidad social? ¿Cómo lo afronta?

R- La televisión te da una fama tan brutal que tienes que administrarla y, por encima de todo, desde mi punto de vista, repartirla. Procuro que en mi trabajo, la responsabilidad social esté siempre presente. Aunque parezca exagerado, un programa como Gran Hermano, puede ayudar a mucha gente en campos muy diversos. Los mensajes que emitimos, las ideas en las que hacemos más hincapié, tienen que ser útiles, efectivas, morales. Somos un programa de entretenimiento pero jamás olvido la responsabilidad social que tenemos. Llegamos a muchísimas personas y desde semejante tribuna, está en tu mano, aunque solo sea a aliviar, el sufrimiento por unas horas. 




Queda prohibido reproducir, copiar o hacer uso de esta entrevista sin previo permiso.


Hijos de los Noventa